Hoy en día existe mucha información sobre qué es duelo, cuándo se vuelve anormal como para consultar a un profesional y que cosas hacer o no hacer. Sin embargo, me encuentro con personas que sobrellevan la muerte como un tema tabú, lo que lleva a que muchas pérdidas no sean consideradas dentro de lo que es duelo, provocando esto un malestar difícil de poner en palabras.
No quiero dejar de aclarar que el duelo es una respuesta natural ante una pérdida significativa y que conlleva sintomatología emocional, física, cognitiva y conductual en quien lo atraviesa (Eisma y Schmitt, 2024). Pese a la gran difusión de información que existe hoy en día, se continúa asociando el proceso de duelo a la muerte de un ser querido, y esto es así pero, puede desencadenarse ante cualquier pérdida relevante en la vida de la persona.
El objetivo de esta publicación es que podamos tomar consciencia de todas aquellas situaciones dolorosas que también son factibles de duelar y que permanecen en la sombra de lo aprobado culturalmente.
DUELO PERINATAL
Este tipo de duelo es uno de los más silenciados y, sobre todo, uno de los más difíciles de hablar con el entorno. Cuando suceden estas pérdidas, el entorno no sabe cómo comportarse, qué decir o cómo acompañar. Hablo de embarazos ectópicos, abortos espontáneos, muertes fetales y neonatales. Estas pérdidas tienen un impacto muy negativo en los progenitores, sobre todo en la autoestima de éstos, y es algo poco abordado debido a su sistemática minimización en el sistema de salud (Ramos, et al, 2021). Son sucesos que provocan un duelo complejo que está atravesado por la culpa, la ira, una intensa tristeza y el aislamiento. Se lo suele caracterizar como “duelo desjudicializado” ya que carece de legitimidad en lo social (Buyukcan-Tetik, et al 2024). Estas características que rodean a este duelo, hace que quien lo padece, lleve el proceso en solitario y en silencio, lo que puede llevar a desarrollar duelos complicados.
PÉRDIDA DE MASCOTAS
Si el anterior duelo lo caracterizaba la soledad, este duelo está caracterizado más que nada por la vergüenza. La muerte de una mascota crea en las personas una reacción de duelo comparable a la pérdida de un familiar con síntomas que si no son bien gestionados también pueden desembocar en un duelo complicado (Silva, et. al., 2022). La importancia que tienen las mascotas en la vida de las personas recae en el significado que cada uno puede atribuirle a ese vínculo, pero sobre todo, en algo que abarca mucho más: el no estar solo. Las mascotas cumplen funciones de sostén y acompañamiento de manera peculiar, y cuando no están, dejan un vacío difícil de sostener. Volvemos a encontrarnos con un duelo que socialmente está desprestigiado y es sobrellevado con vergüenza frente a la sociedad. Para quienes sufren esta pérdida es difícil admitir que se encuentran mal o, incluso, encontrar espacios o personas donde poder hablar de ello.
PÉRDIDAS DE VÍNCULOS
Además de los duelos desjudicializados socialmente (como los anteriores), hay duelos que son auto-desjudicializados. Es decir, aquellas situaciones de las cuales somos nosotros mismos quienes negamos un malestar por ello. Me refiero a la pérdida de aquellos vínculos interpersonales, que eran soporte, que cumplían una función en nuestras vidas pero que, por diferentes razones, dejan de hacerlo.
La pérdida de la pareja (duelo romántico) es el más estudiado luego de la muerte. Este tipo de pérdida está atravesado por síntomas que incluyen tristeza, añoranza y deterioro del funcionamiento cotidiano, y puede derivar en psicopatología como depresión mayor (Peña-Vargas, Armaiz-Peña y Castro-Figueroa, 2021; Najib, Lorberbaum, Kose, Bohning, & George, 2004).
El duelo por vínculo más invisibilizado a nivel social es sin dudas la pérdida de una amistad. Este tipo de pérdida puede impactar con la misma intensidad que la muerte de un ser querido o el divorcio de una pareja. Los únicos recursos disponibles por las personas para hacer frente a ello es funcionar lo más adaptativamente posible a la rutina. Pero ello, no deja de lado la nostalgia, el vacío, la tristeza y el desconcierto que puede desencadenar este tipo de pérdidas.
PÉRDIDA DEL TRABAJO
Una pérdida involuntaria del trabajo puede transformar por completo el mundo de una persona, ya que deriva en una pérdida de identidad, de autoestima y de aquellos vínculos o contactos sociales con los que contaba la persona (Van Eersel, Taris y Boelen, 2022). Esta vivencia puede desencadenar no solo en un duelo patológico sino en síntomas como ansiedad o depresión. Esto sucede porque entran en juego ciertas dinámicas que involucran pensamientos negativos sobre la pérdida, estrategias de evitación y una integración de esta pérdida a la propia historia de vida que puede ser difícil o insuficiente.
¿Y QUÉ HACEMOS FRENTE A ESTAS PÉRDIDAS?
A nivel social, son reconocidas las cinco fases del duelo de la Dra Kübler-Ross (negación, ira, negociación, depresión, aceptación) pero en la práctica misma es muy difícil determinar que sucedan de forma secuencial (Moral de la Rubia y Miaja-Ávila, 2014). Me gusta más hablar de un espiral, en donde la persona que duela se va moviendo en un cono ascendente, yendo de un lado a otro por estas etapas hasta llegar al objetivo de lograr sentir o recordar la pérdida con una tristeza y un dolor que es compatible y aceptable con su vida o rutina.
El hecho de que no se siga este orden estricto responde a que cada persona es única y configura su propio recorrido del dolor, en base a sus herramientas y a su historia de vida. Sí es importante reconocer, que todos configuran respuestas que responden a una añoranza y melancolía por lo perdido, a una preocupación cognitiva sobre ello y un dolor emocional (Boelen y Lenferink, 2022).
QUÉ HACER FRENTE A LAS PÉRDIDAS
Lo más importante frente a cualquiera de las pérdidas que menciono es no aislarse. El hecho de no aislarse ni suprimir las emociones que estoy viviendo ayudan a poder expresar los hechos. Cuando digo hechos no sólo me refiero a la pérdida, sino también a los hechos internos: las emociones, las vivencias y los pensamientos. Hablar y no esconderlos ayuda a dar un orden a todo.
Buscar para ello espacios de expresión que sean seguros. Lo más idóneo es encontrar vínculos donde pueda comunicar todo lo que me sucede de una manera que no me sienta juzgado ni obligado a sentirme bien “porque ya toca”. Como decía antes, no hay tiempos lineales en el duelo, es un proceso y, como en todo proceso, se avanza y se retrocede. Ambas cosas están bien.
Y lo más importante: si logramos identificar que algunas emociones o pensamientos son tan intensas y duraderas en el tiempo que terminan interfiriendo en mis hábitos y en mi trabajo, es decir, en mi rutina en general, debes acudir a un profesional de la salud mental.
Como bien decía Yalom, el duelo no es una enfermedad que curar ni un proceso de etapas a superar, es más bien una invitación (dolorosa e inevitable) a preguntarse cómo quieres vivir el tiempo que te queda. Es decir, el hecho de enfrentarnos a una pérdida, nos hace replantearnos nuestra propia existencia y el gran reto no es «cerrar» el duelo, sino abrir nuevos espacios de nuestra vida y crecer.
Referencias.
Boelen, P. A., & Lenferink, L. I. (2022). Prolonged grief disorder in DSM-5-TR: Early predictors and longitudinal measurement invariance. Australian & New Zealand Journal of Psychiatry, 56(6), 667–674. https://doi.org/10.1177/00048674211025728
Buyukcan-Tetik, A., Topal, M. A., Ergun, T. D., Bagci, S. C., Kizilirmak, K., & Boelen, P. A. (2024). Is pregnancy loss (that) disenfranchised? Evidence from a vignette study. European Journal of Psychotraumatology, 15(1), 2398354. https://doi.org/10.1080/20008066.2024.2398354
Eisma, M., & Schmitt, L. (2024). ICD-11 and DSM-5-TR prolonged grief symptoms and quality of life. Australian & New Zealand Journal of Psychiatry. Advance online publication. https://doi.org/10.1177/00048674241249601
Moral de la Rubia, J., & Miaja-Ávila, M. (2014). Contraste empírico del modelo de cinco fases de Kübler-Ross en mujeres con cáncer. Pensamiento Psicológico, 12(2), 7–25. https://doi.org/10.11144/Javerianacali.PPSI13-1.cemc
Najib, A., Lorberbaum, J. P., Kose, S., Bohning, D. E., & George, M. S. (2004). Regional brain activity in women grieving a romantic relationship breakup. American Journal of Psychiatry, 161(12), 2245–2256. https://doi.org/10.1176/appi.ajp.161.12.2245
Peña-Vargas, C., Armaiz-Peña, G., & Castro-Figueroa, E. (2021). A biopsychosocial approach to grief, depression, and the role of emotional regulation. Behavioral Sciences, 11(8), 110. https://doi.org/10.3390/bs11080110
Ramos, S. F., Jesus, B., Vaz Soares, M. I. F. M., Correia, J. M., & Mendes, J. (2021). Disenfranchised grief and early pregnancy loss – apropos a clinical case. European Psychiatry, 64(Suppl. 1), S833–S834. https://doi.org/10.1192/j.eurpsy.2021.2202
Silva, I., Jólluskin, G., Vilhena, E., & Byrne, A. (2023). Adaptation of the Pet Bereavement Questionnaire for European Portuguese speakers. International Journal of Environmental Research and Public Health, 20(1), 534. https://doi.org/10.3390/ijerph20010534
Van Eersel, J. H. W., Taris, T. W., & Boelen, P. A. (2022). Job loss-related complicated grief symptoms: A cognitive-behavioral framework. Frontiers in Psychiatry, 13, 933995. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2022.933995